En el post de hoy, y siguiendo con el tema del artículo anterior, vamos a hablar de logotipos. Pero esta vez, los logotipos que vamos a tratar son los de marcas automovilísticas.

Si nos fijamos bien en las marcas automovilísticas como Mercedes, Alfa Romeo, Fiat, Renault, etc., vemos que prácticamente todas tienen un elemento en común: el uso de efectos y tridimensionalidad en sus logotipos. Si los comparamos, vemos cómo todos tienen brillos y sombras, y cambios de colores que marcan cierto volumen en las formas y letras que los componen.

En esta imagen, podemos ver la evolución de los logotipos de muchas marcas, que han pasado de ser logos en tinta plana a usar efectos y tridimensionalidad:

 

logos automóviles

 

Podemos adivinar el motivo principal de este cambio: la voluntad de las marcas de hacer logotipos que se asemejen al máximo a sus representaciones físicas en chapas metálicas de coches, tal vez para un mayor reconocimiento por parte del cliente. Desde nuestro punto de vista esta inclinación es errónea, ya que, a la hora de diseñar un logotipo, se debe buscar el pragmatismo y la sencillez para hacerlo más versátil y eficiente. Es decir, creemos que el logotipo debe idearse independientemente del soporte para el cual esté destinado, pues son dos cosas aisladas que, al juntarse, pueden llegar a ocasionar problemas de adaptación y representación de la marca.

No obstante, el gusto por los efectos y volúmenes en logotipos también se puede justificar de manera histórica. No hace tantos años de la revolución tecnológica que ocasionó la aparición del ordenador. Esta tuvo una evidente influencia directa en el diseño gráfico, y las nuevas herramientas que aparecieron permitían experimentar (casi) sin límite. Con ello, las marcas empezaron a buscar la vanguardia, a transmitir mediante sus logotipos un carácter innovador, tecnológico y exótico; pretendían ir más allá de la simplicidad del mundo analógico hasta entonces imperante, recurriendo para ello a efectos y volúmenes solo reproducibles gráficamente mediante un ordenador.

En la actualidad, las personas ya hemos asumido la inexistencia de límites que nos ofrece la tecnología, y vivimos en un mundo donde innovar resulta cada vez más difícil. La sobreexposición a imágenes y mensajes que experimentamos ocasiona que las marcas deban cambiar sus objetivos y estrategias, volviendo a optar por la extrema simplificación en la mayoría de los casos. Esto no deja de ser sintomático, puesto que el diseño gráfico y el branding cambian en consonancia con la sociedad, que cada vez hace menos esfuerzos y exige unos inputs más masticados.

logos automóviles nuevos

Este hecho se ve ejemplificado con el cambio de logotipo de tres marcas automovilísticas muy conocidas: Audi, Citroën y Mini. Todas ellas, que tenían un logotipo en tres dimensiones y sobrecargado de efectos, han decidido hacer el cambio a logotipos planos y monocromáticos, conservando la esencia de la marca y obviando lo superfluo, tal como nos explica Modesto García en este artículo de Brandemia. En nuestra opinión, esta tendencia va a acabar resultando mayoritaria, y tal como pasó con Mercedes-Benz y su entonces innovador logotipo tridimensional, todas las marcas copiarán los cambios de sus competidoras para estar a la altura en un mundo cada vez más saturado y competitivo. ¿Quién sabe qué nos deparará el futuro del diseño?